Un cineasta decide recorrer el camino de los boyeros que los pastores de su pueblo utilizaban para llegar a las montañas, pero no encuentra a nadie vivo que pueda indicarle la ruta exacta. Su idea es también filmar el viaje con la vieja cámara super-8 de su familia, pero descubre que, tras 41 años en desuso, ya no puede grabar sonido. El camino olvidado y la cámara muda se convertirán, junto a un burro llamado Paolo, en los protagonistas de un viaje lleno de recuerdos, interrogantes y silencio.