En un rincón de la Riviera Maya, Aarón Luna convive cada día con la ausencia y los recuerdos de una familia que ya no está. Peluquero maya yucateco, dedica cada Día de Muertos a cuidar y pintar, de forma voluntaria, tanto las tumbas de sus familiares como aquellas que el tiempo y el olvido han dejado abandonadas.