Reconstrucción de los acontecimientos ocurridos entre febrero y octubre de 1917. Una película en la que, siguiendo la filosofía comunista, no había personajes principales.
La habilidad de Eisenstein y su experiencia se ve en los rápidos movimientos y en el ritmo en el montaje, así como en la construcción de intensas secuencias que no fueron bien entendidas por las tempranas generaciones rusas. El estreno se retrasó hasta 1928 debido a la presión de algunos grupos influyentes y, además, se cortaron algunas escenas.